Historia
Bernhard Weisse puso la base de 90 años de éxitos en 1914 con un almacén de alambre.
Al poco tiempo se puso en marcha el primer telar mecánico: así nació Telas metálicas Weisse & Eschrich. Por aquel entonces ya eran de una calidad y fiabilidad extraordinarias, por lo que la demanda creció rápidamente y la empresa se ha expandido constantemente.
Al poco tiempo se puso en marcha el primer telar mecánico: así nació Telas metálicas Weisse & Eschrich. Por aquel entonces ya eran de una calidad y fiabilidad extraordinarias, por lo que la demanda creció rápidamente y la empresa se ha expandido constantemente.
Las primeras fábricas iniciaron su actividad en 1930 en la ciudad bávara de Ludwigsstadt. Desde entonces, hemos permanecido fieles a esta ciudad. El estrecho enraizamiento en la región y Alemania son para nosotros la base y responsabilidad de nuestro éxito.
Las exigencias a las empresas han cambiado mucho desde la fundación. La globalización y el desarrollo de las tecnologías avanzan cada vez más rápido y exigen una gran flexibilidad y creatividad. Hoy en día lo sumamos a nuestro conocimiento y experiencia para ofrecer a nuestros clientes lo que siempre ha sido nuestro objetivo: calidad innovadora con la máxima precisión.
Actualmente Weisse & Eschrich cuenta con 80 empleados y cerca del centenar de telares. Lo que comenzó como un pequeño comercio de telas se ha convertido en una empresa en constante expansión y un posicionamiento global. Hoy servimos a clientes en todo el mundo y ofrecemos una variedad prácticamente ilimitada de telas metálicas de cualquier material que se pueda tejer. La constante modernización y desarrollo continuo de nuestra maquinaria y de nuestros procesos de elaboración, junto con la formación continua de nuestros empleados, nos permiten cumplir de forma óptima las necesidades de nuestros clientes.
En la competitividad del mundo global una empresa no puede acomodarse. Esto nos brinda la oportunidad de mejorar constantemente. La experiencia, la capacidad de innovación y la flexibilidad son los pilares de nuestra constante evolución.
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